20/01/12 Una peregrinación a otros viñedos de España Sorte O Soro todavía posee una prolongada y estremecedora elegancia, como el frío que se afinca sobre O Bolo cuando el sol se pone. Durante la noche, en un pueblo cercano, la temperatura desciende a menos de 7 grados Celsius( sobre 20 grados Fahrenheit).

Sorte O Soro todavía posee una prolongada y estremecedora elegancia, como el fríoque se afinca sobre O Bolo cuando el sol se pone. Durante la noche, en un pueblo cercano, la temperatura desciende a menos de 7 grados Celsius( sobre 20 grados Fahrenheit).“ Esto no es un vino Español”, dice el Sr.Palacios. “ Es mucho más parecido a los vinos del norte de Europa, Alemania quizás”.

Para prosperar en los escarpados viñedos del este de Galicia, se necesita la confianza que o bien procede de una familia con tradición vitícola o bien del arraigo y pasión por el terroir.

En la zona de Monterrei, al suroeste de Valdeorras a lo largo de la frontera de Portugal, un viticultor local, José Luís Mateo García, produce algunos de los mejores vinos tintos en Galicia, bajo la marca de su pequeña bodega, Quinta da Muradella. Monterrei es un lugar deshabitado, donde la población ha convertido algunos pueblos en ciudades fantasma. Sólo unos pocos cientos de hectáreas de viñedo, aparentemente esparcidos y elegidos al azar, permanecen en pequeñas parcelas en medio de bosques o cubiertas de líquenes.

Los viñedos del Sr. Mateo García tienen una gran variedad de uvas, incluyendo Mencía, una elegante, floral y tinta variedad indígena propia de los viñedos gallegos y de las zonas vecinas como el Bierzo. El parece saber la procedencia de cada vid, destacando como ésta fue injertada de un rizoma más antigüo, como ésta otra produce la mayor concentración de mosto, etcétera. “ Yo suelo ver este valle como un único terreno” dice el Sr. Mateo García. “ Cuanto más trabajo, más lo veo como un puzzle”. Una vez que entienda las diferentes partes podré completar el puzzle”.

El este de Galicia es un lugar pobre, pero la pobreza de sus suelos es benificiosa. Mientras la generación anterior de agricultores intentaba cultivar sus parcelas artificialmente para compensar las limitaciones naturales, productores serios como Sr. Palacios y el Sr. Mateo García van hacia otras direcciones. Las parcelas más bajas significan vinos con más carácter. Aún hay más sobre los vinos de Galicia que los austeros suelos y el riguroso clima.

En el oeste, a lo largo de la costa de Santiago de Compostela, donde las laderas sontan verdes como las tuberas de Irlanda, se produce un estilo muy diferente de vino. Ésta, una región llamada Rías Baixas, es la cuna de la uva albariño, una afrutada variedad que crece con fuerza en climas más amigables. Rías Baixas fue la primera región de Galicia cuyos vinos suscitaron una atención más amplia, llenando el vacío en el mercado nacional por ser una variedad blanca, floral y aromática que se combina bien con el marisco, por ejemplo.

Algunos agricultores insisten que el albariño es en realidad idéntico al riesling, la gran variedad de uva blanca de Alemania y Alsacia. Otros son igual de firmes diciendo que no es el caso, y nadie parece haber ofrecido una evidencia concluyente acerca de una u otra posición. Si es de hecho riesling, es mucho más afrutada y exuberante la variedad de Alsacia que la férrea clase Alemana.

Mientras algunos Rías Baixas son demasiado poco exigentes para mi gusto, al menos un productor, Pazo de Señoráns en Meis, cerca de la ciudad de Pontevedra, produce un vino muy serio de variedad albariño.

La propiedad se compone de un Pazo al norte de la ciudad de Pontevedra considerablemente de los alrededores más cómodos en comparación con aquellos ocupados por muchos de los viticultores del este de Galicia. Las vides están mucho más mimadas, también; a pesar del esfuerzo de ganarse a duras penas una porción de tierra, éstas están impulsadas sobre suntuosos prados en pérgolas para proteger las uvas de la humedad.

Cuando los dueños, Marisol Bueno y su marido, Javier Mareque, llegaron en 1979, gran parte de la propiedad estaba cubierta con kiwis. Ellos reconocieron el potencial por la producción de albariño y progresivamente remplazaron los kiwis por viñedos. Mientras el sabor a kiwi y otros como las frutas más exóticas dominan sobre el albariño, Pazo de Señoráns busca sabores más comedidos, dice Ana Quintela, la enóloga. Ella apunta a mantener los vinos frescos evitando la fermentación maloláctica- una segunda fermentación que, en muchos vinos blancos, se usa para convertir el ácido málico en ácido láctico.

El resultado es que los vinos de Pazo de Señoráns parecen ser una combinación de atractiva fruta albariño con un poco de rigor, de estructura, de los vinos de este de Galicia. Los peregrinos deberían tener derecho a una indulgencia de vez en cuando una vez que lleguen a su destino.




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